


Dani Andrada antes de competir. Foto: Darío Rodríguez |
"¿Cómo será ese 7c, bicho?" Se tomó aquel día de descanso,
pero no aguantó ni la mitad. Así es Dani, quince años trepando sin parar no
han mermado lo más mínimo su motivación. Uno de los escaladores más
sorprendentes y carismáticos que ha dado nuestra deportiva; puro carácter
aunque sea de forma inconsciente. De sus números, qué podemos decir: una
decena de novenos encadenados en poco más de un año, casi dos mil octavos
(sí, dosmil... sólo le falta uno haciendo el pino), 8b+ a vista, 8b de
bloque... La roca es lo que mueve a este madrileño eternamente joven, a pesar
de tener ya cumplida la treintena. Nada le inquita más, ni siquiera dos
cañones recortados apuntándole en plena noche...
Y doy fe de ello. La única vez que me han apuntado con un arma estaba debajo
del techo de Akira, mientras Dani Andrada, subido a una escalera y con el
frontal entre ceja y ceja, explicaba a tres incautos porteadores los pasos de la
línea de Fred Rouhling. Eran las doce y pico de la noche en las cercanías de
Eaux Claires, un pueblecito de Francia. El vocerío y alguna que otra carcajada
alarmó al guarda de la gruta que alberga esta propuesta de 9b (de interés
arqueológico), y el paisano apareció a los cinco minutos con linterna y fusco
en ristre.
Mientras Dani le pedía "tranquillité" al anciano pistolero,
todavía subido en el "escabeau", y el resto comenzábamos a salir de
allí pitando, uno se preguntaba ¿por qué coño no habremos esperado hasta
mañana...? Pues por Dani... claro. A sus 30 primaveras, y tras 15 años
escalando, sigue siendo el mismo escalador compulsivo e hiperactivo. El niño
incordio que devoraba octavos hace una década sigue sin poder estarse quieto,
especialmente cuando hay un muro de roca en las proximidades, sea de día, o de
noche.
No todo sigue igual. Hoy equipa y escala casi a partes iguales, le motivan
casi exclusivamente las líneas naturales, ha dejado de lado lo solos integrales
y pasa bastante de las compes. Otras cosas no han cambiado. Vive la mayor parte
del año en la carretera junto a su compañera Daila Ojeda, sigue sin entrenador
(bueno, lo cierto es que casi no entrena) e improvisando su calendario, su
máxima motivación es la roca y escalar, y todavía lo apunta todo, "hasta
lo fácil, bicho". Desde hace un año concretamente, han caído varias
líneas de noveno grado, aunque la obsesión de Dani por el octavo grado parece
que no acabará nunca. Para final de año serán dosmil, por algo le llaman como
le llaman más allá de los Pirineos...



Dani en Obrint Pass, Santa Anna. Foto: Pete O'Donovan |
¿De dónde viene eso de Mr. 8a?
Conocí a Björn Pohl (creador de la web 8a.nu) hace muchos años, y me dijo que
fuera metiendo mis vías en su página (una especie de ranking internacional).
Le dije entonces que no me interesaba, que no me gustaba competir en roca, pero
el año pasado Daila y yo empezamos a hacerlo en plan de coña, y él empezó a
extender lo de Mr 8a, Mr 8a...
¿No habría que ir cambiándolo a Mr. 9a?
Jejeje!! Sí eh...
¿Cuantos nueves llevas... ?
Pues creo que son seis 8c+/9a, ochos 9a's y dos 9a+.
Confiesa... ¿a quién le robas la energía?
Yo creo que hago muchas vías duras, y a veces más que otros escaladores,
porque tengo mucho tiempo y escalo, porque llevo muchos años y escalo cada
día, pero hay gente que está más fuerte que yo y no tiene tanto tiempo para
la roca. No sé si aguantarían de cabeza tanto tiempo, pero harían muchas más
vías, sobre todo porque están muy fuertes físicamente.
¿Cuántas vías te quedan en Siurana o Cuenca?
Pues en Siurana creo que 6, sin contar los proyectos. En Cuenca ni lo sé,
porque el otro día hice las dos nuevas que me faltaban. Duras no sé si me
queda alguna. Bueno, terminé de equipar un par en el Museo de los horrores que
iré a probar en mayo...
¿Planificas alguna vez objetivos o proyectos a medio o largo plazo?
No. Tengo los proyectos en la cabeza, y también un calendario en función de
las mejores épocas de cada zona. También intento juntar proyectos del mismo
estilo, según sean de resistencia o continuidad, para crear un efecto dominó,
pero normalmente mi motivación es tener los proyectos siempre en mente... y lo
que más me motiva es la roca.
Chilam Balam, Akira.... ¿tienen fecha?
Buff, no, porque no me gusta probar mucho las vías, psicológicamente me canso,
como me pasó en La Rambla. Lo que busco es ganar forma, e intentar hacer
vías duras con ascensiones rápidas. De todas formas, aunque he hecho unas
cuantas vías de 9a y de 8c+, creo que tengo treinta y pico 8c+, no me motiva
sólo centrarme en ese grado, sino intentar superarme. Tengo en la mente hacer
algún día Chilam Balam, o el proyecto de Santa Linya...