PRIMAVERA EN PATAGONIA
Nueva ruta española al Cerro Adela
Álvaro Novellón, Óscar Pérez, Dani Ascaso y Santi Padrós se lanzaban a por la cara este del Cerro Adela donde sus 15 horas de ascensión non stop daban como resultado Asamblea de majaras (1.000 m, M5+, 95º).
Álvaro Novellón, Óscar Pérez, Dani Ascaso y Santi Padrós en la cumbre principal del Cerro Adela. Foto: p-guara.com
Su primera intención era llegar a la cima del Cerro Torre, ascendiendo por
la Marsigny-Parkin y desde el collado Esperanza afrontar la vía Ferrari,
una ruta que ya completaron el pasado enero los estadounidenses Colin
Haley y Kelly Cordes. El
cuarteto español formado por Álvaro Novellón, Óscar Pérez, Dani Ascaso y
Santi Padrós, ante la imposibilidad de hacer cima en el mencionado cerro por el riesgo de aludes,
pusieron sus ojos en el Adela, otro cerro de sugerentes líneas que ascienden
hasta los 2.938 metros.
Miembros de Peña Guara, con su viaje pretendían conmemorar el 75
aniversario del club. Que mejor forma de hacerlo que firmar la primera
ascensión de una nueva ruta de 1.000 metros, con dificultades de M5+ y
desplomes de hielo de 95º, durante la invernal primavera patagónica. Su nombre
Asamblea de majaras, una vía que les costó 15 horas de escalada
ininterrumpida el 10 de octubre.
El día 6 les presentó un cielo despejado y decidieron partir hacia las
cuevas de nieve al pie de la cara sur del Cerro Torre, donde habían dejado su
material. La aproximación se reveló dura debido a las condiciones de la nieve,
ocultando las entradas a las cuevas. "Tras varias horas cavando logramos
entrar y aprovechamos para abrir huella hasta el comienzo de la vía". Ese
día lo pasaron reparando las cuevas y preparando los pertrechos para una
actividad que comenzaría por la noche. Tres eran las jornadas que preveían para
hacerse con Marsigny-Parkiny la Ferrari para después
rapelar por la Maestri. "A la 1:30 horas suena el despertador y
comenzamos a escalar a las 4. Ascendemos rápidamente por terreno de hielo y
mixto mantenido escalando en ensamble para perder el menos tiempo posible y
evitar los desprendimientos de hielo en las horas de calor".
Asamblea de majaras, 1.000 metros, hasta M5+ y con extraplomos de hielo de 95º. Foto: p-guara.com
De la frustración a la ilusión
La avalancha les sobrevino cuando comenzaban los largos de mixto. El serac
superior descargaba sobre ellos, en un frío amanecer. Aquel serac no les puso
las cosas fáciles y una nueva avalancha, esta vez más violenta, barrió toda la
pared. Reunidos en un lugar protegidos por la roca, a salvo, toman la decisión
de descender, buscando rápeles que no estuvieran expuestos. "Tras más de doce horas
volvemos a las cuevas frustrados pero contentos, porque todo ha quedado en un
susto".
Es entonces cuando motivados por la cantidad de provisiones y el buen tiempo
se lanzan a intentar la cara este del Cerro Adela, ascendida por primera vez por
Sebastián de la Cruz en diciembre de 1987, en solitario y de noche. "No
tenemos información de la pared, pero nos hemos fijado en una línea evidente
con abundante hielo al principio". El final es una incógnita.
Comienzan la escalada a las 2:30 de la madrugada del día 10, ascendiendo de
forma simultanea para llegar lo más alto posible antes del amanecer y esquivar
así el desprendimiento de piedras. "La primera parte de la vía transcurre
por un canalón cubierto de hielo fácil salpicado de resaltes de hasta 80º por
el que ascendemos rápidamente". Al amanecer han ascendido lo suficiente
como para ilusionarse con la cima.
Croquis de las rutas al Cerro Torre y al Cerro Adela. Foto: p-guara.com
Nueva ruta y complicado regreso a la civilización
"Tramos de mixto fácil y una zona más tumbada nos deposita en la parte
final, donde se concentran las dificultades principales. Aquí cada cordada toma
un camino diferente. Dani y Santi siguen directamente por tres largos difíciles
y mantenidos de mixto y hielo desplomado, graduándolos de M5+ y 95º. Álvaro y
Oscar continúan por un ramal a la izquierda con hielo de hasta 95º y roca IV+.
La tónica general de esta parte es la mala calidad de la roca y el hielo,
convirtiendo la escalada en expuesta".
A las cinco de la tarde, 15 horas después de que iniciasen el ascenso, los
cuatro alpinistas se reúnen en la cumbre principal del Adela, dejando atrás
1.000 metros de recorrido. El descenso lo realizan por el sur, buscando el
collado entre el Adela Sur y el Cerro Ñati, aunque la oscuridad se les echa
encima mientras progresan por el glaciar, lo que les fuerza a hacer noche en un
pequeño agujero que cavan en la nieve. A la mañana siguiente, y diez horas
después de despertar, llegan al pueblo desconociendo que acaban de abrir una
nueva ruta salvaje en Patagonia, sin siquiera esperar al verano, como hicieran
en su día Paco Aguado y Bixen Itxaso en el mismo Cerro Adela, aunque en aquella
ocasión, durante nuestras navidades del 82, sus 1.600 nuevos metros en la cara SE no llegaban a completarse por 100
metros. El tiempo no hizo justicia al espíritu de su actividad.