Chus Lago y un compañero de expedición, en la cima del Everest en 1999. Foto: Desnivelpress
Ahora muchas preguntas se abalanzan sobre el alpinismo, pendientes de
revisión, de estudio, de recuerdo. El oxígeno es doping. Es malsano plantearse,
en estos tiempos, si debemos cambiar la historia de las montañas, si debemos
dejar de considerar a Hillary como el primero en escalar el Everest al hacerlo
con O2. Si Herzog ascendió de forma ilegal el Annapurna por ayudarse con
anfetaminas durante el día y con somníferos por la noche. La historia no debe
cambiarse, el futuro sí.
Desde el 1 de enero usar oxígeno como mejora deportiva para subir un ochomil
está "prohibido" y por tanto la ascensión se debe considerar no válida. Eso sí,
un guía podría incurrir en responsabilidades si se lo permite a su cliente. Con
esto, quizá, no desaparezca el bullicioso hormiguero que linda con las laderas
del Everest, ni quizá se evite que montañas como el K2 empiecen a sufrirlo. Pero
es una realidad, que desde el 1 de enero, la ética, la filosofía de las nieves,
ha ganado un escudo dorado, un defensor impertérrito.
Escalar con oxígeno artificial está prohibido. Ahora, muchos alpinistas
–incluidos algunos de primera línea–, tendrán que reconsiderar sus palabras,
aunque hasta esa fecha pueden estar tranquilos porque no tendrán que
"reconsiderar" sus ascensiones. La extendida creencia de que "nadie puede
prohibir que se use oxígeno embotellado en el Everest", por citar sólo la más
grande de las montañas, se ha ido al traste. Alguien, la Asociación Mundial Anti-Dopaje
(World Anti-Doping Agency) lo ha hecho. Aunque, según un estudio jurídico, queda
una puerta entreabierta para su uso como "aficionado". Desde el primero de enero
de 2007, el deporte con trampas tiene que dar otro paso atrás arrinconado
progresivamente por este organismo. Tal y como estaba previsto, entró en vigor
la denominada Lista de Prohibiciones 2007, planteada en el artículo 4 del Código
Mundial Andidopaje. Este código, aprobado en 2003, ha sido suscrito por un gran
número de países, entre ellos España, y federaciones internacionales deportivas
como la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (UIAA). La lista de
2007 afecta directamente al alpinismo porque incluye entre sus métodos
prohibidos éste: la "mejora artificial de la captación, transporte o
transferencia de oxígeno".
Juan Oiarzábal comprueba el estado de una botella de oxígeno en el campo base del K2. Foto: Desnivelpress
Se prohíbe lo siguiente: 1. Dopaje sanguíneo, incluido el uso de sangre
autóloga, homóloga o heteróloga o de productos de hematíes de cualquier origen.
2. Mejora artificial de la captación, el transporte o la transferencia de
oxígeno, que incluye pero no se limita a: productos químicos perfluorados,
efaproxiral (RSR13) y los productos de hemoglobina modificada (p. ej., productos
basados en sustitutos de la hemoglobina o en hemoglobina microencapsulada).
Por si la interpretación de este apartado de cara al alpinismo resultara
problemática, un informe jurídico elaborado por un gabinete italiano al que ha
tenido acceso Desnivel no deja lugar a la duda. El uso de oxígeno embotellado
como mejora deportiva para subir una montaña constituye un ilícito deportivo,
dopaje. Según este estudio, la normativa vigente obligaría a los estados que han
suscrito la Convenio contra el Dopaje a aplicar al dopado las leyes vigentes. Y
va más allá al considerar que incluso un guía incurrirá en responsabilidad por
haber consentido que su cliente use un método deportivamente prohibido si éste
sufre algún daño motivado precisamente por el uso del oxígeno y si no ha habido
previamente un "consentimiento informado".
El referido estudio señala que existe otra puerta abierta al considerar que
esta medida afecta a los alpinistas que buscan el reconocimiento de las
autoridades deportivas o gubernativas competentes, mientras que para los
escaladores que define como "aficionados" el uso de oxígeno no estará prohibido.
Sin duda, esta iniciativa va a ser bien recibida por alpinistas internacionales
que llevan años reclamando la prohibición del uso de oxígeno como Erhard Loretan.
También lo han pedido alpinistas españoles como Miguel Ángel Vidal. Por su
parte, Sebastián Alvaro, director de Al filo de lo imposible, lo celebraba en la
madrugada del viernes durante su intervención semanal en El Larguero de la SER:
"Me parece que este es un asunto de la máxima importancia y que puede cambiar a
partir de ahora la realidad de nuestro deporte y determinados efectos, que
llevamos denunciando desde hace mucho tiempo, como el circo de las expediciones
comerciales en montañas como el Everest. Y, lo que es más importante, fija unos
criterios que ayudaran a la limpieza de la práctica deportiva y a la ética del
montañismo". China es uno de los países signatarios del Código Antidopaje.
India, Nepal y Pakistán han recibido por su parte el citado documento. Sólo con
el tiempo comprobaremos la capacidad preventiva o punitiva de esta prohibición. Por ahora, más que arañar en las ascensiones conseguidas con O2 durante los últimos años, debemos ensalzar las que lo hicieron sin él. Son mucho más fáciles de contar.
Vista del Everest (cara Norte). Foto: Desnivelpress
¿De aquí a la picaresca?
Los montañeros que asciendan un ochomil con oxígeno podrán alegar, para
burlar una ley que les situaría en el lado de la trampa, que no están realizando
una escalada deportiva sino turística o "de aficionado". Pero en este caso se
están borrando ellos mismos del lugar que a menudo, no siempre, quieren ocupar
como héroes deportivos locales porque la marca como tal no puede ser reconocida.
Quizá creará escuela algún mago del ilusionismo que reconoció llevar encima el
equipo de oxígeno encima pero no usarlo. O quizá el oxígeno sea sustituido por
una "invisible" ingesta de medicamentos dopantes en la tienda sin policía que,
tipo Tour de Francia, rebusque en la basura ni médico-vampiro que pida pis y
sangre. Es la realidad del alpinismo, una actividad sin jueces sin competición,
diferente a otros deportes. El hecho es que la temporada de primavera en el
Himalaya ha empezado para todos los que ya están llegando a los campamentos base
e incluso de altura, y es la primera en la que escalar con oxígeno un ochomil
por deporte está legal y moralmente condenado.
Nos deshacemos pues de una de las polémicas que más han alcanzado a este
pequeño universo plateado. Habrá mentiras, y mentirosos. Habrá pícaros
incondicionales de su verdad. Habrá trampa como en toda ley. Pero eso sí, ahora
la moral no vendrá definida por el hedonismo, la autocomplacencia o la
iluminación mental de cada uno, ahora la moral tiene un valioso acreedor en
papel y letra, en forma de código y ley. Última reflexión: ¿a nadie le parece
triste que tengamos que llegar a esto?, ¿qué tengan que ser las organizaciones
las que definan y defiendan una pureza que todos reconocíamos?, ¿ser alpinista
es escalar montañas o hacerlo con respeto y honradez?. Y me alegro, que conste,
de que queden puertas abiertas para el uso de oxígeno, de que haya gente que
tenga la oportunidad de disfrutar de las cumbres que de otra manera le serían
inalcanzables. Pero, amigo, la ascensión nunca será leyenda.